La vida en Bordeaux

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Día 19


¡La Gran Duna!

Mi día 19 se puede resumir en: una triste despedida, descanso emocional y mental, y a escribiros.

Escribiros sobre, como dije que haría,  mi día de en la Dunal del Pilat. Ayer, además, fue mi primer día entero de sol. ¡Gracias por salir y hacer un regalo a mi piel, a mi cuerpo, pero sobre todo, a mi vista!

Sobre la Duna del Pilat

Ésta está situada en la entrada de la Bahía de Arcachon, al sud-oestede Francia, a 70km de Bordeaux. La Duna del Pilat es una enorme formación de arena natural costera acumulada en el litoral que ocupa más de 2,7km de costa y 500m de bosque, y 108m de altura configurándose como la duna más alta de Europa.

Cada año crece y va deborando unos 4 mentros de bosque. El avance de la duna es simultáneo a su erosión, ya que la marea desplaza a la duna por la cara oeste. También llaman la atención los más de 60 millones de metros cúbicos de arena que forman su estructura geológica.

El origen de la duna hay que buscarlo en la superposición, hace unos 4.000 años, de dos grandes sistemas dunares cuyas antiguas trazas todavía se descubren al lado del Bassin d’Arcachon, donde desemboca el río Eyre.

Sobre cómo subir

Apacamos el coche en el aparcamiento que se supone que era de pago, aunque al irnos nos encontramos con las barreras levantadas. Había 5 o 6 coches más aparcados.

¡Qué suerte! Supongo que es la ventaja de visitar la duna en este momento: con la ola de frío que estamos pasando, la gente se queda en casa.
En fin que aparcamos y se veía la duna des del aparcamiento, así que fuimos camiando hacia ella (3 min). Donde acaba el bosque empieza la duna. No había nadie vigilando la duna, solamente algún cartel informativo cerca del aparcamiento. Vimos que desde el suelo nacía una cresta donde habían pisadas, así que subimos por allí, dejando el bosque a

nuestra espalda.

Es costoso ir subiendo la duna porque,
además de tener que subir por una pendiente empinada, los pies se te hunden en la arena y además te vas resbalando.
Pero bueno, no es nada que nuestros gemelos no puedan soportar si te vas parando.

La cumbre

Una vez llegas a la cumbre parece que el corazón se te pare al ver el inmenso océano Atlántico a los pies de la duna. Bosque, mar, y duna. Y dunas dentro del mar. ¡Dunas marítimas! Parece que estés en muchos sitios a la vez. En un desierto (muy frío). En una duna frente al mar. En un desierto que devora un bosque de un verde intenso.

Miles de impresiones y de pensamientos llegan a ti con el viento golpeándote en la cara. No dejas de mirar a todos los lados, como si hicieras un esfuerzo para saber si de verdad estás viendo lo que estás viendo o lo estás soñando.

La arena fina con diversas crestas llega más allá de donde alcanzábamos a ver. Así que, aún un poco atolondrados por la magia del lugar, empezamos a caminar y caminar, deteniéndonos de vez en cuando para disfrutar de un paisaje y de un momento único, de una impresión fascinante.


Mientras vas caminando te das cuenta de cómo la fuerza de la naturaleza, el viento van erosionando y dibujando cada centímetro de la duna. Y a su vez, es impactante ver cómo la duna arrasa, devora, engulle, asola el bosque…

Y… para que veáis que pienso en vosotros, aquí os dejo esta foto:

Gracias por leerme. Besos.

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